martes, 31 de julio de 2012

Sueños de una noche de verano.

Hoy me desperté
y mi cuerpo se hizo frío.

He soñado toda la noche
que naufragaba
anegado a tus olas:
tus caderas;
pero no encontrando tus orillas:
cada palmo de tu piel.

Hoy me desperté
y mi cuerpo se hizo ruinas.

Te nostalgié lo indebido,
te miré lo no permitido,
incluso me sonreíste.
Quién inventase los sueños
hoy sé que no es de fiar.

Hoy me desperté
y deje de ser para serte.

Dejé de verte
como destino,
ruta
paraíso,
te hice más humana,
y dañina también.
Y te vi
pero te desapareciste
como los sueños.

viernes, 13 de julio de 2012

Nosotros.

Yo me hago de tus abismos,
tú de su besar.
Yo me hago de sus besos,
tú de abismar.

Si me olvidas.

Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.


Pablo Neruda

Poesía.

Érase un huracán
que se hizo viento.

jueves, 12 de julio de 2012

Regresar.

Este frío que abraza sin tenerte.

La cortina no abanica
el recuerdo de no sernos.

Susurro a la almohada
con el pretexto de no sentirte,
revuelvo la sábana
clamando tu nombre
y sino eco encuentro.

Miro el techo como buscándote
y en tanto cielo no hallo
tanta nube como la que éramos.

Destapo el cuerpo que yace,
que no te siente, con su frío,
ensimismado, mirando la noche
uniendo las estrellas: tus lunares.

Me arropo desde el pensamiento al andar:
temeroso estoy de dormirme
que no es sino soñarte.
Soñar que regresas
a un frío que abraces
y que vuelvas a caminar
todos mis senderos donde ahora,
vacíos, despiertan ansiándote.

miércoles, 11 de julio de 2012

Nos temo.

Recorro la habitación
donde una vez nos quisimos
con la palma de mis manos.

Sus muros, ya quebrados

aún huelen a ti,

sin duda nuestra esencia

aun está esparcida en la piedra

tan fría como tú.

El hedor que desprende cada esquina

por grotesco que sea

me avivan los momentos dulces.

El polvo que nunca te apeteció limpiar

empaña mis manos

como el dolor nubla mis ojos.

La oscuridad se ceba con ella

solo la alumbra un cigarro

que dejaste encendido

la última vez que hicimos el amor.

Y de repente huyo...

Te temo.

Me temo.

Deseo imperecedero.

Usurpador de tus noches.
Hacerme vida tuya. Ser luna en tus mareas,
orilla donde golpees y dejes tu sal
y hacerme así de tus adoquines.

Naufrago en el mar de tu pecho.
El libre albedrío de tus besos.
De tu frío el calor.
Tu huella.

Tu deseo imperecedero
la línea imaginaria que une todos tus lunares
la vida que no nos imaginamos
la última copa.

El perfecto verso.