Acaso en esta intranquila y absoluta oscuridad
impregnada toda de brisa de silencio
emerges entre las sábanas tibias y sobrias
de un roce, de un cuerpo, de tu calor.
Y te posas risueña, diurna, amplia, a tientas
frente a mis ojos, por mi propia voluntad
¡qué fácil tenerte tan cerca! y sin embargo
tu lejanía aún es más fácil.
Y me encuentro pleno, completo, calmado.
Te escribo en el aire y perfilo tus matices
así me invento las comas de tu pelo
los acentos de tus cejas
las interrogaciones de tus ojos
el punto final de tu labio.
Y arrebato contra ti en la más triste e inmunda soledad
rompiéndose la imagen en mil pedazos
quedándome buscándote entre sombras
palpando el aire que, extraño, lejano, e impreciso
con celo guarda tu olor
Allí me quedo
besando, haciéndole el amor
al distante vacío de la cama.