Un día el mundo debería parar
y me refiero al Sol
y los mares
y la luna
y toda la gente minúscula
de este diminuto planeta.
Y yo, por pesimismo,
tendría que desaparecer.
Y entonces rebobinaría el mundo
hasta donde yo empecé
a creer mundo.
Y la gente minúscula proseguiría
y la luna
y los mares
y el sol
sin mis vacíos inexistentes.
Sin mí, y por ende,
también sin nuestras llagas.
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